Escuchar También es Educar
5 de Mayo, 2026

Cuando escuchamos a un niño hablar, probablemente sea sobre alguna caricatura o algo que pasó en su escuela. Pero pocas veces nos detenemos a verdaderamente prestar atención.
En esa caricatura puede haber algo que le emocionó, pero por solo asentir o decir “órale, qué padre”, nos perdemos los detalles que estaba dispuesto a contarnos.
En la escuela, tal vez menciona que se peleó con un amigo o que encontró algo interesante… pero no siempre lo dejamos terminar o le restamos importancia.
Existe esta mirada adulta en la que pensamos que la vida del niño es sencilla o que aún no se enfrenta a la realidad. Sin embargo, ellos ya tienen su propia realidad, y la forma en la que estemos presentes hará la diferencia para que, al crecer, se sientan escuchados y cuenten con las herramientas necesarias.
¿Qué se puede hacer como institución?
La escuela forma parte de la rutina y es uno de los espacios donde las infancias pasan gran parte de su tiempo. Por eso, también es nuestra responsabilidad escuchar lo que les emociona, atender lo que les preocupa y, sobre todo, integrarlo al proceso educativo.
Escuchar no le quita tiempo al aprendizaje, lo enriquece. Cuando un niño habla de su set de Lego o de algo que le interesa, no es una distracción: es una oportunidad para conectar, trabajar e intervenir desde ahí. Esto permite que el aprendizaje sea más significativo, ya que parte de lo que el alumno ya conoce y le interesa. Así, no solo se siente escuchado, también se involucra de manera más activa en su propio proceso.
¿Y cómo familia?
Ser cuidador es una tarea difícil y muchas veces cuestionada. Hay mucha información y muchos “deberías”, pero lo cierto es que no se trata de tener siempre la respuesta correcta, sino de estar presentes.
A veces basta con detenernos unos minutos, dejar que termine lo que quiere decir y hacer una pregunta genuina. Evitar interrumpir, corregir de inmediato o minimizar lo que siente puede hacer una gran diferencia.
Pequeños cambios, como escuchar sin distracciones o mostrar interés por lo que cuenta, ayudan a que el niño se sienta seguro para expresarse.
Si trabajamos juntos…
Si logramos acompañar a las infancias desde la escucha, tanto en casa como en la escuela, estaremos formando personas más seguras, capaces de escucharse a sí mismas y de atender a los demás.
